miércoles, 11 de mayo de 2011

Sueño después del sueño


Pude soñarte
    una vez más esta noche
y arden mis ojos 
    vueltos a la suave grama que transitas
        cuando la inquietud interroga de inmediato.

¿Dónde estarás 
    cuando buscando la primera luz
        se abren las ventanas de mi ser?
¿Luz de quién
    entonces
        será tu rostro?

Y en esta mañana que te pienso/
cuando pretendo distraerme 
    en el desenredo del silencio/
en esta mañana de ausencia y lejanía
¿Qué sentirá tu piel 
qué tus manos
    añoradas de mis dedos?

El boceto de esta niebla de otoño
    divaga entre el recuerdo....
        y es así que me ilumina
            ...pero extraño sin embargo
        la danza discreta de tu andar...
    el fuego rítmico que encendemos/
La flor de tus labios conjugada en la sonrisa.

Veo tu luz
    en las sombras de la luz
        adentrándose en mi alma/
    con su brillo/
y la elocuencia completa de tu mirar.

Suena el ventanal de mi balcón...
    son los suspiros    descubro
        que se derrumban juguetones con el viento.

¿Volverás quizás    a cultivar
    al menos
        los surcos de mi calma solapada?...
Sólo me responden
    el misterio gris de esta niebla
        y el viento sibilante
    que atenaza a las paredes

¡Qué terco el sentimiento
    que deja este mensaje 
        como un puente sublimado/
            un puente que se extiende
                 hacia la otra orilla ansiada del regreso!

Autor: Juan C. L. Rojas

viernes, 29 de abril de 2011

Lucha

Esta lucha mía/
desvergonzada/
de tenaz sueño adolescente
    cosida en cuerdas de acero en mis manos templadas.

Este vigor en las sombras
    donde arde mi espíritu
        a horcajadas sobre escaleras endebles.

Vehemencia mesiánica
    que desenredar pretende
        las trenzas sin concierto
    donde pende el tembladeral...
         titirital humano del que soy también
            gota de espuma/
                movedizo muelle/
                    aprendiz de equilibrista/
simple andante palaciego 
    o rey    sin reino ni princesas.


Quijotesca ingenuidad/
fortaleza de átomo invisible/
insulsa visión
    que congrega alegorías de arena/
confín de los médanos/
montículo verde en océano sideral.


¡Oigo! ¡Sí, oigo!... el son de los sueños/
rotos cristales    entre cofres y herrumbres...
sonar de batallas, retumbos
    en esta memoria sin manos
        vedadas de tibias caricias
    en el callejón oscuro del tiempo
donde degolladas ruedan
    las frutas tímidas del amor.

...Y dormiré    seguramente    por fin/
con esta flor clavada en mi pecho
    ¡mas no aún!
no antes del último tropel
    hollando mi cuerpo.

Autor: Juan C. L. Rojas

sábado, 5 de febrero de 2011

Soledades


Transito este congelado desierto que encadenan las centurias
donde a veces    /solo a veces/
    salta el chisporroteo de la luz intensa del alma
        /del líder que crucifican/
            ...que enmaderan/
    las siempre arrepentidas edades del barro.

Y portero de nubes soy...
Estas nubes que confluyen
    en el espacio de mis sombras.
Estas sombras que dibujan al hombre
    en su andar de esqueleto petrificado...
Esqueleto que cae al leve roce
    de esa hoja de otoño que sesga impávida
        la nevada sien de mi canción.

A pesar de la memoria canto/
    porque bebo el agua dulce de tus ojos/
Tus ojos que encarnan
    el fotón energizado de mis sueños/
        mi esperanza.

Es por eso que vivo.
Es por eso que anhelo tus manos
    para barrer de luz con tu amor/
        estos horizontes oscuros.

Navego este río abrazado a tu cintura/
y me haces ver/
los peñascos alados de verde
    en aquella ribera.
Litoraleña herencia me deja fluir
    manso o bravío    en este torrente. 

¡Es a luz lenta que se construye la noche!
    en esta carpa rudimentaria/    convaleciente templo/
anegado santuario de esta colectiva conciencia
    desatinada y torpe del mundo.

¿Aguerrido me ves?
    ...comprende que es por tu corazón
        que es fuerte el mío/
...y si hay gloria en mi frente
    fue de tus manos
        que ha brotado el laurel.

¡Oh , cuánto ganaría el mundo 
    si le hiciéramos perder
        sus profundas soledades!
Dame tus brazos entonces 
    para marchar
        entre esta confusa contienda/
   y en este celo y deseo
        otros tal vez
            se unirán.

Autor: Juan C. L. Rojas

sábado, 4 de diciembre de 2010

Estrellas colapsadas

Lento amanecer.
Desperezo infecundo de la desazón.
La conciencia se aclara
    y en vigilia aún
        la carga retroactiva de la tristeza.

Desde mi rascacielo observo
    a estrellas colapsadas/
Y el vacío se expande
    desde el alfiler prendido en el corazón.

Sí...
    tendría que rodar un planeta
        para aplanar la áspera rugosidad
            de estos sismos abiertos.
        Este estilete rojo y frío
            llega con su color punzante
    hasta el codo irredento de la esperanza.

Afiebrado despertar me trae
    el nacimiento de este invierno.
Intima inspiración
    de oscuridades invencibles.
¡Volver y volver
    a la tierra histórica de los degüello!

Sí/
    han de rodar los planetas
        sobre las piedras de los ojos desorbitados.

No/
No hay    solo un llanto en el mundo...
Pero no hay oídos y el aire se marea
    en la tinta desesperada de los diarios.

Añoso y fuerte crece el árbol
    que abunda en frutos de soledad.
¿Quién ha de remediar esta conciencia
      salpicada de ocultas sangres?
¿Quién ha de ser
    la inspiración retroactiva de la alegría?

Hieren/
    vuelto hacia adentro/
        los cristales salinos de los ojos.

¡No!
¡Ni con el cañón en sus hombros
    se hará vil    esta guerrera mansedumbre!
¡Ni aún cuando el pánico
    desparrame sobre la piel herida
        sus aguas salobres!

¿Cuáles serán las manos continentes/
    de estas
        ya desprendidas de los brazos?

¡Así!
¡De vaciedades
    también sueñan los cielos!

Autor: Juan C. L. Rojas
   

jueves, 25 de noviembre de 2010

Olvido

Pájaros desplumados tiritan en el aire
    en el espacio de los sueños.

Estériles decoloran jacarandaes y amapolas.

Ritmo intenso.
Locura de los cuerdos.

¡Olvidaron el deber de residentes!
    ¡Olvidaron gratitudes
        huéspedes de la Tierra!

El implícito sacerdocio de    ser    humano
    ha sido extirpado del hombre.

En el santuario demudado del vergel
    lloran las semillas.

El Tigris y el Eufrates se evaporaron.
Se ha enemistado el horizonte con la oración
    de crepúsculos y auroras.

Se fundió el Sol en las lágrimas de la noche
    y huelo perezas en la Tierra
        para santificar de nuevo el Paraíso.

...No quiero ser
    caminante indiferente en estas calles/
ni navegante sin olfato
    en estos ríos descuidados.

¿Quedará aún
    alguna llama viva en la conciencia?

Quizás puedan sumarse a la pregunta
    aquellos granos humildes
        que las aguas lamen
allá/
    en aquel confín turbio
        del poniente.

Autor: Juan C. L. Rojas

AMIGOS, GRACIAS POR VUESTRA PARTICIPACIÓN.