viernes, 1 de enero de 2021

Imágenes

Saltan chispas de sangre y llanto.

Putrefacto canto mi pecho llora.


Angustias gimiendo al cielo/

Al sordo cielo/

Al cielo oscuro y ciego...

¡Esta sed apesta

    bajo estos truenos indiferentes!


Fútiles glorias dejaron los santos.

Secas victorias sobre las tumbas.


Imágenes.


Carne sin valor

    entre los hierros destrozados/

La tétrica música

    oscurece el campanario.


...ya no sé 

    si habrá luna

luna calma

    sobre el lago y los cipreses.


Autor: J. C. L. Rojas





Espejismos

 Un poco más de andar

    vertiendo este insomnio de la desesperación

        sobre la fas pálida de la Tierra.


Extraviado en la incertidumbre...

Eso es

    el alma certera de vivir.

Morder los labios

    bajo el seño adusto de la espera

mientras los huesos palpitan

    bajo el galope cansado de la sangre.


Emana vapores el mar de la esperanza

    que inventa otra vez

        un cielo de color azul...


¡Oh    voracidades vanas digieren los seres!

¡Espejismos!

Nada más que espejismos.


Cae el filo mortífero del rayo...

¡Y ya fue!... su camino de humos y fragores...


...y ya fueron los huesos y el alma.

Sólo el barro palpita ahora

    sobre la sangrante piel de la Tierra.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Tristeza y quietud

 Es domingo

    y canta una larga tristeza el silencio.

Veo desde la ventana los árboles fantasmales/

inmensamente quietos/

Inconmovibles    sus hojas    su vida.


Un ojo del Sol me espía entre las nubes abarrotadas/

Aguas de piedra arriba/

Encapotan las penumbras

    este esbozo gris de brumoso silencio.


La mirada de corazón acribilla el cristal

    mientras en los hombros se encarama lo ausente.


No miro atrás/

No quiero mirar/

No quiero escuchar

    la sinfonía incompleta que emana de los enseres.


¿Es debido a mi espera que se detiene la tormenta?...

¿Moverá nuevamente el viento a estas hojas

    cuando estén tus manos sobre las mías

        y tus ojos se adentren

            en mi quietud que huele a desamparo?


Es domingo

    y canta una tristeza

        el rotundo silencio de la mañana.


Autor: J. C. L. Rojas

Tristeza dura

                                                                                                                                                    "La gente corre sin reparar en él,

                                                                                                                   ni en su tristeza...

                                                                                                                   Supo caber en una cáscara tan in-

                                                                                                                    fima que ni a la luz del día se la 

                                                                                                                    puede encontrar"

                                                                                                                                   Tristeza, Anton Chejov


Una tristeza de mármol

    estalla

        en el santuario íntimo del corazón

donde gota a gota se anega de lluvias

represadas/

detrás de la muralla de los ojos.


La soledad/

fría/

anuda sus cadenas

    en el reventón contenido 

        de la represa.


¿Qué mar me prestará su cuenco

    para verter esta humedad antigua

        que condensan estas sombras?


Silba el viento

    /llorando/

entre los resquicios de los cuerpos sordos/


Apurados en  su juerga

    trajinan los fantasmas.


Ya no hay oídos para los gritos del alma

    /que suenan/

en son de campanas disonantes...


Y el hombre solo

    entre los copos blancos

        /pálidos/

que rasgan    indiferentes

    las heridas.


Autor: J. C. L. Rojas

Conciencia irracional

 Ya hace días

    se han cortado las marras

y va esta nave a la deriva

    en la mar de la incierta forma de vivir.


Las velas del viejo bergantín

de ojos sin asombro

   /leves al cielo/

atienden husmear de gaviotas

   y la opaca fugacidad de aves migratorias.


Sin rosa de los vientos/

Sin comunicación 

    ni de cielos ni de infiernos.


Sólo son ondas vacías los ecos del aire.

Y salvo estas borrosas señas de mi pluma

(en un día de un tal San Valentín

    me dicen)

        en la bitácora abandonada/

las fechas quedaron desnudas/

    desiertas/

sin los trazos de mis versos...

Solo yo entre el polvo de las estrellas

    (como un dios??)

para enfrentar esta locura

    de marchar sobre las olas.

Pero ya no importa.

No tienen sentido

    ni luz    ni la oscuridad.

Sólo importa desapegar el alma

    de tinos    destinos    y desatinos.


¿Es la deriva la filosofía perfecta del andar?...

Sin embargo veo el orden    aún

    en el cosmos infinito en que bogo/

Más grande se hace entonces

    la doliente libertad.


La esperanza suele ser

    una estela claroscuro de espumas fulminadas.


Sé que avanza/

Avanzo sobre este erial de viento imprevisible...

el viento que se vuelca inevitable.

    en los huecos vacíos y ubicuos de la atmósfera.


Puedo sentirte sin embargo

    en la indolencia de los azul/

en el verdor transparente

    /que desaparece/

hostigado de algas que pululan.


Te siento en el sonido profundo

    de las tormentas...

Las tormentas    se asean

     bajo la luz ausente de los ojos.


Seguiré aún

No sé hasta cuándo.

Arrastrado, nada más

    por la conciencia irracional de la sangre

que impele a existir

    por existir.


Autor: J. C. L. Rojas

 

martes, 29 de diciembre de 2020

Voz cósmica

 Relámpagos arriba/

    y el río canta un turbio murmullo de resplandores.


Es un hueco oscuro el horizonte del alma/

    que se agita en la soledad profunda del misterio.

Sólo queda memorar al sol

    para reverdecer bosques y primaveras.

Las preguntas marchan hacia un confín/

Marchan desnudas de palabras.


Más allá de su arrogancia el hombre tiene ojos de niño/

    y lleva en sus manos

        un libro de incertidumbres de páginas infinitas.

Es sordo en su altivez a la voz cómica

    que suele dictar la esencia del ser.


Y sigo observando...

Caminata de sudor y de silencio es la cuesta

    que lleva mi embeleso hacia las cumbres.

¡Siempre es el sueño conquistador de estrellas infinitas! 


¿Estás a mi lado acaso amor

    en esta soledad acompañada

        de millones de luces en el campo sideral?


¡Gozarían así estas manos del ensueño!

Tus manos con las mías

    sobre el fluyente arroyo de mi senda.


J. C. L Rojas

Adiós 2020

¿Así tenía que ser?...

¿Será que la humanidad tiene que aprender... tiene que aprehender?

La ley de la siembra y la cosecha: "Lo que el hombre está sembrando,  eso es lo que segará".

 Esto es,  según el género de semilla que sembremos. 

No nos hagamos los desentendido. 

Al ejercer la consciencia y responsabilidad de cada uno,  sabremos el sayo que nos toca como humanos, como individuos en nuestra comunidad,  en nuestra familia y en la Tierra... 

Deberíamos reflexionar en el daño que hacemos, la relación con los animales, los métodos de producción, el consumismo, la contaminación, la sustentabilidad...

El parate (por o gracias al coronavirus)  nos ha dado una muestra de lo que se puede recuperar (el espejo limpio de las aguas, la claridad de las estrellas, el verdor de los árboles)... Cuando detenemos un poco el consumismo, la producción descuidada, esto nos señala el camino como un bosquejo de, por dónde debemos andar... Pero, aprenderemos??

Si bien notamos la importancia de los abrazos, también es evidente la incapacidad de muchos de recogerse en sí mismo y hacer una vida interior,(se nota la carencia, el vacío existencial). Vemos desesperación casi enfermiza  por lo gregario... y nuevamente, las plazas llenas y el descuido total, dejando suciedad por doquier, envases y despojos de la irresponsabilidad. Parece que el mundo se les acaba y quieren beberse la vida de un sorbo.

El transcurso del año y la pandemia también nos ha mostrado lo endeble de nuestros sistemas, la incapacidad de cuidar, por excesos o por omisiones. Gobiernos, líderes, individuos con desprecio, descuido y desinterés por la realidad de lo que pasa alrededor, o por el contrario, restringiendo de tal forma, hasta la asfixia literal de los espíritus y la vida.

El desequilibrio general es común. Nos cuesta encontrar la justa medida, o al menos una aproximación, de gobiernos y gobernados, la falta de sentido común,  además de las idas y venidas, los desaciertos,  de los responsables de la salud (incluida la OMS)... 

Resta esperar con paciencia que pase todo, pero seguir con responsabilidad haciendo lo que se deba hacer y sin dejar de atender las diversas necesidades... 

¡Muchísimas felicidades a todos y buenos augurios para el nuevo año a comenzar!

Juan Carlos Luis Rojas


lunes, 28 de diciembre de 2020

En la selva adormecida

 Mi vida/

Un temblor de efluvios

    sobreponiéndose

        a la calcinación del sol.

Una contradicción aparente

    de matemáticas relativas.

Lluvia revenida y reviniéndose

    en humus fértil

        y flor.


Esperanza que nace desfalleciente

    y muere esperanzada

        de esa luz que acaso

no aparecerá jamás.


Sombra oculta que dará su salto

    vita/

    intempestivo.


Renglón oscuro bajo cripta de voces

    que alumbrarán mañana/

en pupila de nuevos dones/

para ver más allá...

de estas antiguas brumas del mundo.


Mi vida/

Ambulante del desierto/

Deambulando/

sobre ignotos valles fertilizados.

Allí

    donde fueron mezquinadas

las semillas del bien.


Un corazón de piedra sudorosa

    rociándose de su sangre/

        de su lucha.

Vena cimental de un río/

    que nutre su confín

        de primaveras y otoños.


Ave solitaria que canta

    en la selva adormecida...

¡Esta, de capiteles arrogantes!

que anida bajo los cielos ignorados.


Y las olas de tiempos probatorios rompen

    sobre el continental barranco de la carne.

Horadan sin sin piedad

    a la piel fosforescente del espíritu/

que esparcirá hacia el Cosmos

    su lumbres doloridas/

        oraciones de plata a las estrellas.


Siguen bramando en la ventisca

    los sueños del amor/

        que se arremangan...

y sus piernas de huesos ateridos

    han de cruzar

        mares y cielos insondables.


Humano.

Simplemente humano.

Humus quijotesco

    oteando su destino

(acaso hubiere)

en oscuros horizontes de tan cansada infinitud.


Autor: Juan C. L. Rojas

Ciego velero

 Deriva otra vez

    ciego velero en el mar/


Paños mojados caen sobre sus mástiles

    y no se ve en el emblema

en los estandarte desesperados 

    de sus ojos.


Sin cordeles/    sin marras/

    a la suerte de los vientos

        suelen zarpar los sueños.


Mintiendo norte

    /rota/ va la brújula.

Cruje silenciosa la quilla

    entre las lenguas libidinosas

        del agua.


Miente una sonrisa

    la diminuta fortaleza del alma.

Miente una flor

    el estanque vacío del atardecer.

Miente el bohemio

    su canto alegre de noches festivas.


En la fosa profunda de la pena

    va cayendo inevitable

        su vida.


...Suele perderse en el mar

    un velero/

Busca resguardo

    de esas luces hiriente.


Autor: Juan C. L. Rojas

viernes, 5 de mayo de 2017

¿Café, Si?

"..Pero hay otros de sus ingredientes que merecen atención, y que además están presentes en un porcentaje mayor, como por ejemplo el ácido clorogénico, que alcanza concentraciones de entre el 7 y el 9 por ciento, y que es un potente antioxidante capaz de contribuir de forma significativa a prevenir la degeneración de la retina en ratones, según revelan los resultados de un estudio llevado a cabo sobre ratones por el equipo de Chang Y. Lee, profesor de ciencia de los alimentos en la Universidad Cornell de Ithaca, Nueva York, Estados Unidos..."
http://ar.globedia.com/mejor-salud-retina-gracias-cafe

lunes, 27 de junio de 2016

Luces y voces

¡Ah si endulzar pudiesen las lágrimas
    hasta el mismísimo fondo escondido del mar!
¡Si estos subterfugios sedientos de las almas
    unir pudiesen sus manos
        un poco antes de sorprender el crepúsculo!
Podrían entonces batir con ardor
las palmas expectantes de mi pecho.

Sueño avanzar sobre este campo
hacia las manos de la aurora/
¡Aún arrastrando mis huesos
sobre el verde aguerrido del césped!

Suelen perder la luz
    los hombres de sólo carne/
Suelen venderla
por un guiso y algunas lentejas.
Mientras tanto madura el paso del tiempo/
    a pesar de suspiros y sudores.
Y el indigente recuerda al trigo
cuando solo algunos fideos se dilatan en la olla.

Hoy besa mi sangre el lacerante estrés del Amor.
En los puños de esta noche
    (larga noche)
        me adormezco/
para despertar algún día
en la chispa madurada de un nuevo sol.

Abro al futuro esta agenda/
Vanidad de poeta/
¡Una vez más esta copa de sueños remecida!
Tiendo esta mesa de bohemias y utopías... y cantos/
porque las voces...
¡Sé que las voces
pueden derribar los muros!

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

sábado, 14 de noviembre de 2015

Simple

No es/

   ni fortuita
      ni gratis
   la defección que siembra la indolencia del espíritu.
Tarde o temprano
   brotará la semilla de su mal.

Es porque no piensa con el corazón
   que el mundo cae en el raciocinio de su muerte.
Su necia picardía
   guarda el escrúpulo en los cofres del cinismo.

Todavía desierto de amor/
   fustiga sangre el andar de los hombres.
Se creen sabios/
y enseñan malabares a robots
   en el campo sideral de atónitas estrellas...
pero sus almas no saben volar.

Pareciera vano    finalmente
   el hechizo que nos brinda
      la floresta colorida en el desierto.

Es así/ que revuelto en penurias combativas
   danza este follaje amarillento/
de quien fue quitando verdores
   el hollín y la flama
      del ardiente vivir.

¡Pero es simple el remedio, sin embargo!...
¡Simple!
Como una gramilla extendida
   sobre la piel de la tierra.

Es sólo saber sentir/
   para comprender a las voces
      que suenan en estos ojos.

De toda esta...
   crudeza de la desidia
      me desahogo a veces mirando a los nidales/
   Donde los picos besan
      al amor
         vestido de plumones...
y veo a la lluvia/
   generosa/
      alimentando a la semilla.

También te miro/
y aunque nos crean en el altar de la locura
   deja que sea inseminada de estrellas
      la cuenca florecida de tu cuerpo.
Embriaga tu corazón de sentimientos/
   para que estalle
      en cada poro de tu piel/
para dulcificar    simplemente
    /como lo hacen tus ojos/
este ácimo pan
   que nos toca vivir.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

miércoles, 29 de octubre de 2014

A los brazos del mar


Siembra de sueños derramó la vida
   sobre los surcos del tiempo
      donde las flores quisieron brillar.

La extensión de la esperanza
   se fue desdibujando
      entre pedregales y peñascos.
Fue cayendo/
perdida en el lodazal del odio
   luego del canto y el llanto/
      silbando con el viento dolorido.

Las dudas por doquier espinaron los valles.

Un delta oscuro
   de frutales derrochados
      fue entregando la corriente
         sobre cielos y tierras.

Era la maldad un torrente
   perfumado de sangre.

Los trigales muertos bajo el horror
   de asesinos incendios del alma.

...Y fuimos sombras allá
recogidas de temor/
vulnerables/
a las hachas gigantescas
   en manos invisibles…

Los continentes quedaron vacíos/
prestos a volcarse
   hacia el horno oculto del mar.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

jueves, 4 de septiembre de 2014

Quo vadis, domine?

Una vez más
    los campos de la historia necesitan fulgurar.
Desterrar la fronda opaca
    de mercadotecnias sin victorias.

Crece desnutrida
    la ovación desfalleciente de la esperanza
        en claustros entumecidos del intelecto.

Aleluya de ángeles se oyen
    en el confín de los desiertos
        cuando hallan manantiales...
Humilde sabiduría del sentir
    y ese instinto azul de los cielos.

Sólo ennegrecer/
    es la consigna de sofistas
        que construyen bibliotecas adormecidas.

Oscurecer en la ignorancia
    es el camino y el fin
        en la estética de la nada.

¿Es en vano esta voz cerrada que suplica
    entre el follaje acidulado?
¿Será muralla triturada por las bombas
    la sordera del espíritu?
¡Tapia derruída habrá de ser
    bajo la lluvia amarga de los tiempos!

"El fin, no son muchos libros,
    dijo el sabio,
lo que el hombre siembre
    eso es lo que segará".

"Quo vadis, domine?"...

Se fortalece en la impotencia
    esta fusta granate de la indignación.
Y habrán de templarse los aceros
    para aserrar
        el duro tronco del ego.
Ya no puede desandar
    esta obvia evidencia del estrago.

Todavía se discuten los destinos
    en la corriente de la historia...
¡y el destino es hoy!
    sonando bajo los pies.

"Quo vadis, domine?...
Fue la pregunta al andante,
    quien sin contestar
ajustó su abrigo
inclinó la cabeza
    y triste    muy triste
siguió su camino.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas





        

Muy buen viernes para todos, familia, amigos...Existe lo noble del ser humano que transita hacia un sentido de misión,...

Posted by Juan Carlos Luis Rojas on viernes, 5 de septiembre de 2014

domingo, 24 de agosto de 2014

El temor de Babel.

                                                         "En el principio el Verbo era. 
                                                          Y el Verbo estaba con Dios.
                                                          Y el Verbo mismo era un Dios."

                                                          Juan 1:1


Ante la soberbia del polvo se ofendieron los dioses.
Ladrillos dispersaron en el aire.
Cayeron la piedras
    los verbos    los nombres.

Millares de lenguas confusas hirieron los confines/
Y de pié aún    el ser/
    (se dice humano)
protege su temor
    que ignora el mensaje del espíritu.

De pié/    Babel/
    en su pertrecho de pólvora y alfabetos.
También el susto
    de herir con estos versos.

¡Ay!
Se endurecen bajo el sol
    argamasas imposibles.

Tengo miedo de accidentar esta expresión.
Miedo de atar mi dimensión a las palabras.
Siento la carencia enfermiza del lenguaje del silencio...
Siento que sólo los ángeles encienden las miradas.

Puedo escurrir estas letras sin embargo/
    en los puntos inconexos
        de lo mudo y de lo sordo.

Temo    vez tras vez
    el agobio de los pueblos en la ardua diplomacia
        de la palabra muerta e imprecisa.

Temo el desgaste del amor
    bajo normas y convenciones, de signos y protocolos...
"Estarán escritas en el corazón (dijo el profeta)
    las tablas de la ley".

Tiembla Babilonia en el centro de esta hoja
que se cree vacía
a pesar de tanta tinta derramada.

Volveré, tal vez    /distante/
    a la nube antigua.
Volveré
    a mi duro silencio.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

martes, 5 de agosto de 2014

Boomerangs

Nubosidad de pájaros
   suelta el aire inesperado
      y detrás/   la hecatombe.

Las chimeneas sedientas
   vomitaron espumas de fuegos.
Entre tanto
   el servilismo inclina la cabeza
      sin ver/   las volutas negras 
         de sus nubes/
   Nubes que siegan la semilla
      de la pólvora y el espanto.

Se estrellan/
racimos fragorosos
   sobre las candilejas ya oscuras.
Y en las almas se apretujan las heridas.

Por ser olvidado erial
  raquítica es
      la esencia del espíritu.
Por no entender la Ley
   de la siembra y de la siega
      es que caen sus cabezas.

Por no entender
   la ley primordial del amor
      es que vuelven hiriendo sus boomerangs
   como lluvia de verano.

Aquí estoy
   en mi bunker
      verdecido y vulnerable.

Aún viriles estas hojas otoñales
   copulan sobre los tallos flagelados.

Repaso solitario
   estas consignas del amor/
deudas que inundan extensas geografías.

Más arriba
   arriba de mis sueños/
      zumban/
boomerangs en el aire.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

domingo, 18 de mayo de 2014

Misil de sombras.

Luz inmóvil
   puliéndose en las hojas.
Luz inmóvil/
donde se adentra mi cuerpo
   hecho un violento misil de sombras.

Se encadena en mi corazón
   en la fragua del sentimiento/
y para siempre
cierro mi boca en el silencio.

Asperamente me abraza
   este arco verde.
¡Tallo vivo que se tensa!
   vaciando en los confines
      aljabas de pasión.

Luz inmóvil/
Espectral/
...¡Desorbitados cielos!
¡Atónitos cielos
   de incierta veracidad de la verdad!

Y esta luz inquieta me baña estupefacta...
¡Inquieren de mi
   sus ojos sinusoides
en su cuerpo intangible!

¿Dónde aprendiste 
   a andar sobre las aguas?
Me pregunta.
¿Cómo fueron piedras los pantanos
   bajo tus pies?

Frente a tus propios ojos
   (respondí)...
anduvieron colibríes
   danzando sobre camalotes.

¿Cuál es tu pregunta al fin
   luz universal
que atraviesas el orden
   de eternos errabundos?

¡Luz inamovible!...
   que te pules en las hojas.
Luz inmóvil
   donde se adentra mi cuerpo
mi alma...
hecho un violento misil
   sólo de sombras.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

sábado, 10 de mayo de 2014

Duende

Baja la balsa lenta
   sobre el papel ambarino/
      donde discurre un pentagrama de lirios.

Emerge del fondo oscuro
   /tras el sol/
los blasones encendidos
   de los sauces...

Y se bebe el mar
   esta ignota canción del recuerdo.

Este paisaje de manos y ojos
   acaricia mi frente
      cuando te pienso.

Sé que has escondido estrellas
   bajo tu cielo tímido
y he aquí
que insondable el amor memora/
(Mientras perfuma el aire
   ese suave ondear de juncos)

¡Oh, complicidad!
Pequeño duende de mar.
Haz eterno
   que transmuta aquí en mi pecho.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

sábado, 26 de abril de 2014

Sentidos

Sueño despierto.

Cataratas salpicando estrellas
   son mis sueños.

Revivieron tus ojos.

Luminosas barcazas son
   en la semblanza sonriente del mar.
...de profunda tristeza 
   renacieron los míos.

¿Comprende el mundo
   que es porque hiere
que muere tras cada herida?

...Y la soledad no está sola/
Muchas veces me toma de la mano.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

domingo, 20 de abril de 2014

Tristeza y quietud

Es domingo
    y canta una larga tristeza el silencio.
Veo desde la ventana los árboles fantasmales/
Inmensamente quietos/
Inconmovibles   sus hojas   su vida.

Un ojo del Sol me espía
   entre las nubes abarrotadas/
Aguas de piedras arriba/
Encapotan de penumbras
   este esbozo gris de brumoso silencio.

La mirada del corazón acribilla el cristal
   mientras en los hombros se encarama lo ausente.

No miro atrás/
No quiero mirar/
No quiero escuchar
   la sinfonía incompleta
      que de los enseres emana.

¿Es debido a mi espera que se detiene la tormenta?...
¿Moverá nuevamente el viento a estas hojas
   cuando estén tus manos sobre las mías
      y tus ojos se adentren
         en mi quietud que huele a desamparo?...

Es domingo...
   y canta una tristeza infinita
el rotundo silencio de la mañana.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

AMIGOS, GRACIAS POR VUESTRA PARTICIPACIÓN.